Jano Mendoza / Revista Deep / Abril del 2004.
Apuntes en torno al divorcio de Barbie
“Seguirán siendo buenos amigos...”
Modelo, astronauta, cantante de western, presidenta, deportista, bailarina clásica, estrella de rock, enfermera militar, maestra de primaria, madre y otros casi ochenta rostros en más de 600 muñecas conforman a la mítica Barbie, un juguete nacido en los años cincuenta del siglo XX cuando Ruth Handler miraba a su hija creando personajes de papel con distintos oficios pues hasta esa década casi todos los monigotes eran bebés. La última noticia candente de Barbie es que se ha separado de su pareja Ken y la compañía que la posee —Mattel— puso a la venta su versión de soltera.
“Es hora de que pase un tiempo de calidad por sí misma”, comentó el jefe de negocios de la multimillonaria compañía que calcula que en el mundo alguien adquiere una Barbie cada dos segundos. Se han vendido, hasta la fecha, más de un billón de ejemplares en más de cien países. Los rumores en torno a su separación van más o menos así: aparece Barbie Model Cali con una sonrisa más gozosa que las anteriores, un nuevo color en la piel y una visión existencial, de acuerdo a lo que se puede deducir por lo inscrito en la caja que la contiene, mucho más hedonista.
Rompiendo con su aspecto de maestra comprometida se adorna con largos aretes, un bikini sensual y una piel con un bronceado notable. A la vez aparece en los aparadores de las jugueterías un joven galán llamado Blaine, un surfista (de boogie no de tabla larga) australiano en apariencia mucho más fresco y relajado que el clásico Ken. Los mechones güeros de su pelo son el resultado de tantas horas en el mar y en los gimnasios playeros. Después sucede lo que tiene que suceder, se conocen y se atraen mutuamente. ¿Pero qué pasa con el comprometido Ken, con la casa donde vivían, con sus sueños compartidos y el enorme patrimonio (las lanchas, los autos de lujo, las casas de dos pisos con elevador, los gimnasios, etc.) que han comprado juntos?
El índice de ventas de esta nueva faceta de Barbie parece andar bien aunque, al igual que otros muchos ejemplares, ha causado no poca polémica. En Irán, por ejemplo, salió a la venta un par de juguetes que personifican a dos niños; Dara y Sara, la reacción en contra de las actitudes de Barbie que desde la visión musulmana atenta contra las buenas costumbres. Los juguetes iraníes vienen con su ropa tradicional (velo incluido) y se acompañan de historias grabadas que promueven los valores nacionales.
Está claro que el temperamento de cada sociedad se expresa directamente en sus juguetes, el mundo lúdico, parte integral de toda infancia, conlleva en sí la construcción de un modo de pensar y la antigua maestra que nunca envejece ni engorda —al parecer sólo una vez, debido a las protestas de un grupo en lucha contra la anorexia, subió unos cuantos kilos— demuestra que todo juguete cumple también una misión cultural dentro de su contexto.
El apoyo de los grupos feministas a Barbie tras su decisión no se hizo esperar pues de acuerdo a ellos ella tiene todo el derecho a trazar su porvenir marital y esto le debe quedar también claro a los niños. Los hombres, por su lado, no han protestado pero el asunto seguramente no seguirá así de no aparecer una nueva amiguita que complete la vida de Ken. Otra pregunta es si se irán a juicio, si aparecerá el muñeco abogado, si dividirán sus bienes o si Ken la demandará por adulterio. A todo esto su “representante”, el jefe de ventas, sabiendo que la presencia de los reporteros en su oficina es el mejor comprobante del éxito de su estrategia de mercado, evade las múltiples preguntas con una sonrisa sarcástica y una frase sencilla pero sospechosa: “Seguirán siendo buenos amigos.”
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Recuadro: Chiste en torno al divorcio de Barbie
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